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¿Qué Tiene Cabeza?

Dora de la Cruz 

Desde el día en que el Instituto Electoral le entregó la constancia de mayoría como gobernador electo del Partido Acción Nacional, Francisco García Cabeza de Vaca dejó ver el estilo que marcaría todo su mandato, dueño del poder, hablaba y actuaba como si Tamaulipas le perteneciera.

Fue un gobernador lejano al pueblo; en sus eventos oficiales, siempre se mostró distante; a la misma ciudadanía, pocas veces sonreía y muchas veces se exaltaba con las preguntas incómodas de algunos reporteros, mostrando un carácter recio, frontal, avasallante.

Con la prensa, marcó distancia, incluso fue excesivamente selectivo con el gremio; solo un grupo de no más de diez periodistas tuvieron acceso a él, e incluso ni con ellas y ellos convivía mínimamente; de hecho fue una de las peores épocas para la prensa en muchos sentidos: miedo, silencio, persecución; hubo una crisis de medios que cerraron, comunicadores desplazados y asesinados; una etapa muy difícil de la que el saldo es que en su tiempo, varias comunicadoras y comunicadores optaron por rehacer su vida lejos del periodismo y se desplazaron a otras actividades económicas.

Aquellos tiempos en que concentraba el poder, quedaron atrás. La escena política que alguna vez dominó, hoy es otra. Esta semana, la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó por unanimidad la sentencia de un juez de distrito que le había concedido el amparo contra la orden de aprehensión. Acusado de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, el exgobernador perdió la protección federal y la orden de captura en su contra quedó firme.

Este caso judicial, de una de las figuras más influyentes del Partido Acción Nacional, como lo es o era el ex gobernador, seguramente tendrá consecuencias negativas en ese partido, de por sí ya en caída libre electoral y prueba de ello, es que nadie en la cúpula de su partido ha salido a respaldarlo.
No hubo posicionamientos; la dirigencia nacional del PAN, sus legisladores e incluso su propio hermano, Ismael García, guardaron silencio. Nadie se atrevió a salir en defensa de Francisco Javier “N”.

En contraste, la clase política de Tamaulipas y la sociedad misma, salieron a celebrar la resolución de la Corte contra Cabeza de Vaca; en las redes sociales la noticia generó aprobación y comentarios de satisfacción entre la población, por activar la orden de aprehensión contra el exgobernador.

En el Congreso del Estado de Tamaulipas también hubo reacción. En sesión plenaria, la diputada Lucero Deosdady Martínez López presentó un punto de acuerdo para solicitar al Instituto Nacional Electoral y la Secretaría de Relaciones Exteriores, la entrega de copias de los expedientes y un informe detallado sobre el estatus de la nacionalidad del exgobernador, ante la obligación legal de renunciar a otras nacionalidades para ejercer los cargos públicos en México que tuvo.

Durante la discusión, no hubo posicionamientos en contra de la iniciativa, ni intervenciones en defensa del señalado. El acuerdo fue aprobado con 26 votos a favor, cinco en contra y dos abstenciones.

Con demandas en su contra, fuera del país y tras renunciar a su nacionalidad, la pregunta es directa: ¿qué más falta para que se actúe?

 

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