
Diputados de Tamaulipas advierten que las agresiones entre estudiantes reflejan problemas de salud mental, violencia familiar y falta de supervisión en hogares y escuelas.
Ciudad Victoria, Tamaulipas.- El juego violento entre jóvenes conocido como “tocados” encendió alertas entre legisladores de Tamaulipas, quienes advirtieron sobre el incremento de agresiones en escuelas y señalaron la necesidad de atender problemas de salud mental, violencia familiar y falta de supervisión de padres de familia.
El presidente de la Comisión de Salud del Congreso local, Víctor Manuel García Fuentes, relacionó estas conductas con fenómenos como el bullying, las adicciones y trastornos emocionales que afectan a adolescentes y jóvenes.
El diputado sostuvo que las escuelas no pueden enfrentar solas este problema y afirmó que la atención debe comenzar desde el hogar, principalmente en entornos donde existen antecedentes de violencia intrafamiliar, consumo de alcohol o drogas.
Además, alertó sobre la importancia de detectar a tiempo conductas agresivas entre estudiantes, al considerar que ignorarlas puede derivar en problemas mayores de violencia y delincuencia juvenil.
García Fuentes insistió en que los padres deben involucrarse más en la vida de sus hijos, vigilar sus conductas y buscar apoyo profesional cuando existan señales de agresividad o problemas emocionales.
Por su parte, el diputado Alberto Moctezuma señaló que este tipo de agresiones se ha vuelto cada vez más visible en redes sociales y planteles educativos, donde algunos jóvenes participan en peleas o “juegos” que terminan en lesiones graves.
El legislador pidió reforzar la vigilancia en las escuelas para prevenir este tipo de situaciones y actuar de inmediato cuando se detecten conductas violentas entre estudiantes.
Moctezuma consideró que la formación en casa sigue siendo un factor clave para prevenir la violencia juvenil y planteó fortalecer la atención psicológica y psiquiátrica para adolescentes involucrados en conductas agresivas.
También señaló la necesidad de aplicar medidas disciplinarias más firmes, aunque sin recurrir a castigos físicos, para evitar que estos casos escalen y generen consecuencias fatales.



