POR LA LIBRE

Entre la justicia, la responsabilidad y el futuro
Por Edelmira Cerecedo Garcìa.
Con honores, con una Mesa de Paz y con una declaración firme sobre el caso de Dafne, así inició la semana el gobernador Américo Villarreal Anaya.
Hay momentos en los que un gobernante debe entender qué espera la sociedad de él. Este lunes, desde Matamoros, Américo Villarreal envió un mensaje que fue más allá del protocolo. Inició su agenda encabezando la Mesa de Construcción de Paz y, además, fijó una postura institucional sobre el caso de Dafne, un hecho que ha conmocionado a Tamaulipas.
En tiempos donde abundan las especulaciones y la desinformación, asumir una posición pública también es una forma de gobernar. La ciudadanía no exige sentencias anticipadas; exige autoridades presentes, investigaciones serias y la certeza de que habrá justicia.
La coordinación con las Fuerzas Armadas, autoridades estatales y el gobierno municipal refleja que la seguridad y la gobernabilidad requieren trabajo conjunto, no esfuerzos aislados. Esa imagen institucional cobra mayor relevancia cuando el estado enfrenta temas que demandan sensibilidad y responsabilidad.
El caso de Dafne no podía quedar reducido a las redes sociales. Era indispensable una voz oficial que reafirmara el compromiso del Gobierno del Estado con el esclarecimiento de los hechos y el respeto al debido proceso.
¿Una Ley Dafne… o hacer cumplir las que ya existen?
Cada vez que una tragedia sacude a la sociedad, aparece la misma respuesta: anunciar una nueva ley. Ahora, el diputado Alberto Moctezuma propone la llamada “Ley Dafne”. La intención puede ser legítima, pero surge una pregunta inevitable: ¿de verdad hacen falta más leyes o hace falta que se cumplan las que ya tenemos?
En México no escasea el marco legal. Lo que muchas veces falta es vigilancia, supervisión, aplicación de la norma y sanciones para quien la incumple. Una ley, por sí sola, no evita una tragedia; la evita una autoridad que inspecciona, una institución que actúa a tiempo y servidores públicos que hacen su trabajo.
Los diputados tienen la facultad de legislar, sí, pero también la responsabilidad de revisar que las normas existentes funcionen, de llamar a cuentas a las autoridades cuando fallan y de impulsar mecanismos para que la ley deje de ser letra muerta.
Las familias no necesitan un catálogo interminable de leyes con nombres de víctimas. Necesitan instituciones que respondan, investigaciones serias y justicia. Porque una tragedia no debe convertirse en la oportunidad para presentar una iniciativa, sino en el momento para preguntarse por qué falló el sistema.
UAT: Premiar el esfuerzo, sembrar el futuro
La educación sigue siendo la herramienta más poderosa para cambiar vidas, y cuando una universidad apuesta por reconocer el mérito académico, también apuesta por el desarrollo de todo un estado.
La convocatoria de becas para alumnos de nuevo ingreso que impulsa la UAT, bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, representa una oportunidad para que jóvenes con alto rendimiento no vean truncados sus estudios por motivos económicos.
Premiar la excelencia no es un privilegio, es una inversión inteligente. Cada estudiante que permanece en las aulas gracias a este tipo de apoyos es un profesionista más que contribuirá al crecimiento de Tamaulipas. Ese es el tipo de decisiones que fortalecen el presente y construyen el futuro.
La Tarea.
Tamaulipas vive días en los que la sociedad exige mucho más que discursos. Exige gobiernos que den la cara, legisladores que hagan valer las leyes antes de multiplicarlas y universidades que sigan abriendo oportunidades a quienes se esfuerzan. La justicia, la responsabilidad y la educación no deben caminar por separado. Cuando esos tres pilares avanzan juntos, es cuando un estado realmente empieza a transformarse.



