
El Colegio de Bachilleres de Tamaulipas advirtió que adolescentes de entre 15 y 18 años enfrentan una mayor vulnerabilidad a problemas de salud mental, por lo que reforzó los mecanismos de atención y canalización especializada.
Ciudad Victoria, Tamaulipas.– La salud mental se ha convertido en uno de los principales desafíos para la educación media superior en Tamaulipas, donde estudiantes de entre 15 y 18 años enfrentan un mayor riesgo de padecer ansiedad, depresión, estrés social e incluso adicciones.
El director general del Colegio de Bachilleres de Tamaulipas (COBAT), Víctor González Salum, reconoció que durante el ciclo escolar 2025-2026 fueron atendidos diversos alumnos con problemas socioemocionales, situación que ha llevado al subsistema a fortalecer los protocolos de apoyo y atención.
Explicó que esta etapa de la adolescencia representa un periodo de alta vulnerabilidad, particularmente en zonas urbanas donde factores como la violencia familiar y social influyen en el bienestar emocional de los jóvenes.
“La problemática socioemocional es un tema presente en prácticamente todas las escuelas, sobre todo en las ciudades más grandes, donde la violencia familiar y social incide en los adolescentes”, señaló.
El funcionario recordó que a nivel nacional se han documentado casos relacionados con intentos de suicidio entre jóvenes de este grupo de edad; sin embargo, indicó que en Tamaulipas no se han registrado situaciones de ese tipo dentro de la nueva plataforma de seguimiento implementada por el subsistema.
González Salum explicó que, cuando se detecta un caso de riesgo, la función del sector educativo es brindar una primera contención emocional y canalizar al estudiante hacia las instituciones especializadas para recibir atención profesional.
“Cuando se detecta un caso, nuestra labor como sector educativo es contener y derivar a las instancias correspondientes, como la Secretaría de Salud, centros de intervención juvenil, Integración Juvenil o el DIF”, indicó.
Finalmente, afirmó que el COBAT continuará fortaleciendo las acciones de acompañamiento socioemocional para ofrecer entornos escolares más seguros y prevenir situaciones que pongan en riesgo la salud y el desarrollo integral de las y los estudiantes.
“Estamos conscientes de que la adolescencia es una etapa vulnerable y debemos garantizar espacios seguros para nuestros jóvenes”, concluyó.



