
Olga Sosa impulsa desde el Senado una agenda para preservar el maíz nativo y fortalecer la productividad, sustentabilidad y soberanía alimentaria
Ciudad de México– El maíz nativo quedó en el centro de la agenda de la Comisión de Agricultura del Senado, presidida por Olga Sosa, que aprobó su Programa Anual de Trabajo 2026–2027, su informe de actividades y un dictamen para fortalecer su preservación.
Senado define nueva ruta para el campo mexicano
Durante su décima reunión ordinaria, la Comisión de Agricultura aprobó el Programa Anual de Trabajo correspondiente al tercer año de la LXVI Legislatura.
La agenda plantea avanzar hacia un campo mexicano productivo, sustentable, resiliente, competitivo e incluyente, con acciones enfocadas en seguridad y soberanía alimentaria.
Entre las prioridades aparecen el uso eficiente del agua, financiamiento, tecnología, sanidad, comercialización e innovación, además del fortalecimiento del ingreso de los productores.
El programa también contempla impulsar el relevo generacional y una mayor participación de mujeres y jóvenes rurales.
Olga Sosa plantea una visión integral del campo
La presidenta de la Comisión, la senadora tamaulipeca Olga Patricia Sosa Ruíz, sostuvo que la política agrícola debe atender las distintas dimensiones del sector y no concentrarse únicamente en incrementar la producción.
“El campo mexicano requiere soluciones que reconozcan su diversidad y que articulen producción, bienestar, sustentabilidad, innovación y competitividad”, señaló.
La Comisión también plantea fortalecer el Parlamento Abierto, las mesas técnicas, los foros nacionales y regionales y la vinculación territorial para mantener diálogo con los distintos sectores relacionados con el campo.
Esta orientación coincide con los objetivos del Programa Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural 2025–2030, que establece como prioridades incrementar la producción agropecuaria para contribuir a la soberanía alimentaria, mejorar el bienestar de productores de pequeña y mediana escala, fortalecer la resiliencia ante el cambio climático y aumentar la sostenibilidad hídrica.
Maíz nativo, el otro eje de la reunión
Uno de los asuntos centrales fue el dictamen relacionado con la preservación del maíz nativo, propuesto por la senadora con licencia Verónica Díaz, de Zacatecas.
La discusión ocurre después de que en marzo de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma a los artículos 4 y 27 constitucionales en materia de conservación y protección de los maíces nativos.
La reforma reconoce que México es centro de origen y diversidad del maíz y establece su importancia como elemento de identidad nacional, alimento básico y base de la existencia de pueblos indígenas y afromexicanos.
México concentra 59 razas nativas de maíz
El peso del dictamen también se explica por la enorme diversidad genética del cultivo.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en México existen alrededor de 64 variedades de maíz, de las cuales 59 son nativas.
Biodiversidad Mexicana, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, señala igualmente que México cuenta con 64 razas de maíz, 59 de ellas nativas.
Estas razas se han adaptado a diferentes condiciones ambientales y sistemas agrícolas. El Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas destaca que su diversidad genética constituye un reservorio de alto valor para la seguridad alimentaria y para obtener variedades capaces de enfrentar factores como sequía, calor, frío, plagas y enfermedades.
“El maíz es la raíz”
Al fijar su posición sobre el dictamen, Olga Sosa destacó que el maíz nativo representa mucho más que un producto agrícola.
“El maíz es la raíz. Es cultivo, es alimento. Pero también es parte de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra identidad”, expresó.
La senadora señaló que el dictamen fue resultado de un proceso de análisis y revisión en el que se consideraron opiniones de instituciones competentes y de actores vinculados con la materia.
El objetivo es fortalecer la propuesta y armonizarla con el marco jurídico vigente.
Preservar semillas también es proteger conocimientos
Sosa destacó que la conservación de las variedades nativas debe permanecer vinculada con los territorios y las comunidades que las han protegido durante generaciones.
“Conservar sus variedades significa conservar una parte fundamental de nuestra memoria colectiva, de nuestra cultura y de nuestra capacidad para producir nuestros propios alimentos”, afirmó.
La postura coincide con la información oficial de Agricultura, que señala que la diversidad de los maíces mexicanos está vinculada con el trabajo de agricultores que durante generaciones han seleccionado y conservado sus variedades.
El maíz nativo también es soberanía alimentaria
El dictamen incorpora elementos relacionados con biodiversidad, soberanía alimentaria, manejo agroecológico, investigación científica y tecnológica y preservación de conocimientos tradicionales.
Estos conceptos ya forman parte del marco constitucional vigente. La reforma publicada en el DOF establece que debe priorizarse la protección de la biodiversidad, la soberanía alimentaria, el manejo agroecológico del maíz y la investigación científica, la innovación y los conocimientos tradicionales.
Además, el Gobierno de México impulsa actualmente acciones específicas para conservar los maíces nativos.
En abril de 2026, la Secretaría de Bienestar informó que el programa Sembrando Vida trabaja con parcelas agroecológicas comunitarias para preservar 54 razas de maíz nativo en 18 estados, mediante la reproducción de semillas y el fortalecimiento de la agrobiodiversidad.
Nueva política busca fortalecer a pequeños productores
La estrategia federal también contempla mecanismos para mejorar los ingresos de quienes producen maíz a pequeña escala.
El Programa Acopio para el Bienestar establece entre sus objetivos impulsar la conservación, producción y valorización del maíz nativo mexicano, así como fortalecer los sistemas agroalimentarios comunitarios mediante apoyos productivos, acompañamiento técnico y mecanismos de comercialización.
El programa contempla además acciones de rescate, intercambio, multiplicación y resguardo comunitario de semillas, así como producción agroecológica adaptada a las condiciones de cada territorio.
Contexto: el Senado ya había colocado al maíz entre sus prioridades
La Comisión de Agricultura, presidida por Olga Sosa, ya había establecido la soberanía nacional y alimentaria como uno de sus ejes de trabajo para el segundo año de la LXVI Legislatura.
En ese plan también se contemplaron temas como maíz transgénico, sanidad e inocuidad, armonización ambiental, denominaciones de origen y subsidios.
En febrero de 2026, la Comisión abordó además la relación entre el agua y la producción agrícola. Olga Sosa señaló entonces que el nuevo marco jurídico en materia hídrica representaba una oportunidad para dar certeza al campo y promover el uso racional del agua frente al escenario de escasez.
Con la aprobación de su nueva agenda de trabajo y el dictamen sobre maíz nativo, la Comisión busca mantener esa ruta legislativa: combinar productividad, sustentabilidad, innovación y soberanía alimentaria, sin desvincular el desarrollo del campo de la identidad cultural de México.



