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Justicia para las Doctoras

Por Dora de la Cruz 

El caso de la agresión sexual contra dos médicas residentes en el Hospital Infantil de esta capital, no puede quedar en la indignación. Debe haber consecuencias. Primero, por las fallas graves en las medidas de seguridad, en un espacio donde la población atendida son niñas y niños; segundo, porque alguien no cumplió con su responsabilidad; y tercero, porque la gravedad de los hechos exige respuestas claras, sanciones y garantías de que no volverá a ocurrir, no solo en ese hospital, sino en todos.

Las dos doctoras, que denunciaron la violación, en la que ya se tiene un hombre detenido de nombre Carlos G., alias “La rana”, presuntamente primero acudieron a presentar los hechos con el Director General  del Hospital Infantil,  Dr. Vicente Plasencia. Él tenía la obligación legal y moral de dar aviso inmediato a la Fiscalía, para que se iniciara la investigación correspondiente. Si, como se ha publicado, señalaron las propias víctimas, eso no ocurrió, entonces no se trata de una omisión menor: deberá asumir la responsabilidad que le corresponde, por no haber activado los protocolos ante un delito de esta gravedad.

El caso, como ocurre generalmente en situaciones de abuso sexual contra mujeres, se vuelve mediático: se “imparte justicia” en las redes sociales y en algunos medios de comunicación, que carecen de herramientas para el tratamiento responsable de estas narrativas. Que no fueron drogadas, dicen algunos medios, como si ese fuera el delito de fondo. Fueron violadas, ambas, dentro de un hospital, presuntamente por “La Rana”, quien se encuentra detenido y para quien deberá cumplirse el debido proceso, a fin de que sea sancionado conforme a la ley.

Pero además, el caso lo quieren meter al “debate social”,  quienes pretenden someter a la opinión pública, la agresión de las dos doctoras, como si la violencia sexual fuera un asunto opinable y no un delito. Lo hacen desde las redes sociales, algunas voces con influencia digital, que no buscan justicia, sino un “like”.

El asunto es un caso grave, muy grave, que ocurrió al interior de un hospital, el que no debe quedar en solo la actuación de la Fiscalía; se tendría que ir más allá, para tomar decisiones políticas en todos los hospitales, sobre las medidas de seguridad que se tienen que implementar para impedir estos casos de horror.

Ayer mismo se viralizó una imagen de una persona, cuyo rostro no corresponde al del detenido por la Fiscalía; ha trascendido que se trata de una imagen generada con inteligencia artificial, difundida con la intención de confundir, desinformar. Nada de eso aporta a la verdad ni a la justicia. Solo hay un hecho central: dos mujeres fueron violadas y las autoridades de la fiscalía general de justicia están obligadas a investigar y sancionar conforme a la ley.

El caso de las doctoras debe ser tratado con la seriedad que exige la violencia contra las mujeres. No puede minimizarse. Tiene que resolverse con justicia y convertirse en una ejemplo  de que denunciar, sí conduce a una investigación efectiva y a un acceso real a la justicia para las mujeres.  Las doctoras no están solas; ninguna mujer violentada lo está, lo ha repetido muchas veces la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

Que este caso sirva de alerta: ningún hospital puede permitir que la violencia contra las mujeres ocurra bajo su techo, o que agresores de cualquier tipo permanezcan como amenaza para cualquier persona de dentro o fuera, personal, pacientes o familiares.

 

 

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