EN VISTO

Endiosados con las redes
Dora de la Cruz
El uso de los celulares tiene alcances masivos en el país; llega hasta comunidades donde no hay luz y existen altos índices de marginación; por eso los y las políticas están endiosados con las redes sociales, aunque también son una arma de dos filos, que puede tumbar a cualquier personaje público, en cualquier momento y de estos casos se han visto muchos.
Ya las faltas administrativas, irregularidades ejecutivas y desvíos en el manejo de los recursos públicos, son más tardadas para que lleguen ante la justicia, mientras que un video se vuelve viral, cuando un funcionario queda expuesto cometiendo actos indebidos, en cuyo caso su “renuncia” es inmediata, por el solo hecho de tener más de 10k de vistas e interacciones.
Sin embargo, la comunicación sigue pasando por los medios tradicionales; las redes sociales son complemento, no sustituto, para los ciudadanos, ni tampoco para los y las políticas que le apuestan a las redes sociales para hacer sus campañas.
Existe una verdadera confusión, incluso creencia, de que las redes sociales son “el medio”, cuando en realidad son canales de difusión; ahí, en el ruido digital, existe una pluralidad de opiniones, de verdades y mentiras, mientras los y las periodistas tienen una responsabilidad editorial, pero además, saben que pueden enfrentar consecuencias legales si cometen un delito en el ejercicio de la comunicación.
Las redes sociales tienen inmediatez, velocidad, para colocar un tema en la conversación pública; es interesante y valiosa la aportación de la opinión ciudadana que ofrecen las redes, pero por sí solas no sustituyen, ni nunca lo sustituirán, el trabajo de comunicación que se construye desde los medios, como tampoco lo será la inteligencia artificial.
Cuando las redes sociales se masificaron, se abrió todo un debate sobre la desaparición del periódico y si bien algunos medios desaparecieron, fue más por otras razones, que tuvieron que ver con la caída de la publicidad institucional, la disminución en la compra de periódicos y un cambio en el consumo de contenidos informativos; hoy las nuevas generaciones leen pantallas, no periódicos, ni noticieros en televisión, pero leen contenidos que escriben las y los periodistas.
Sin embargo el círculo rojo, como le llaman a los que toman decisiones políticas, económicas y sociales, siguen leyendo a los periodistas, incluso los leen en las pantallas, porque finalmente son el termómetro de la opinión pública de las redes.
La opinión ciudadana, que antes sólo llegaba a través de llamadas telefónicas, o cartas abiertas a los periódicos y demás medios de comunicación tradicionales, desparecieron, ahora que “todo mundo” está en las redes, colocan temas que los periodistas retoman para sus investigaciones y trabajos periodísticos.
Algunos políticos han apostado casi exclusivamente a las redes sociales y a los llamados influencers, menospreciando el trabajo periodístico; sin embargo, tarde o temprano terminan regresando a los medios tradicionales para difundir sus propuestas y dar a conocer el trabajo que realizan desde sus cargos.
Por supuesto, tampoco se trata de minimizar las redes. Hoy son termómetro social, espacio de denuncia y herramienta de presión pública. Un video viral puede obligar a una autoridad a responder más rápido que cualquier comunicado.
La clave está en entender la relación entre los medios de siempre y las emergentes redes sociales.


