Columnas

POR LA LIBRE

La oposición que no despega

Por Edelmira Cerecedo García.

En Tamaulipas no todo es grilla estéril ni futurismo político adelantado. Mientras algunos siguen atrapados en el pasado o distraídos soñando con el 2028, hay funcionarios que hoy, en el presente, están dando resultados medibles, tangibles y con impacto real en la vida de la gente. Uno de ellos es, sin duda, Luis Gerardo Illoldi Reyes.

Desde la Secretaría del Trabajo, Illoldi ha logrado algo que pocos pueden presumir: convertir la política laboral en una palanca de movilidad social real. La estrategia de vinculación laboral internacional no es discurso, son números: casi 800 tamaulipecos colocados en empleos formales en Estados Unidos, Canadá y Europa, con seguridad jurídica, salarios dignos y acompañamiento institucional.

En un estado históricamente marcado por la migración forzada, hoy se habla de movilidad laboral segura y ordenada, y eso no es menor. Que enfermeras tamaulipecas estén siendo requeridas en Alemania o que trabajadores agrícolas y técnicos sean buscados en Norteamérica, habla no solo de necesidad externa, sino de calidad del capital humano local.

Illoldi no improvisa. Opera, articula y ejecuta. Y en un gobierno donde el humanismo se presume como eje rector, la política laboral que encabeza sí está alineada con el bienestar familiar y el desarrollo económico, incluso con el retorno de capital y experiencia al estado. Por eso, sin exagerar, Illoldi se ha convertido en uno de los perfiles más sólidos y eficientes del gabinete de Américo Villarreal Anaya.

El PAN tamaulipeco sigue atrapado en su laberinto interno la lucha por reagrupar al blanquiazul deja más claras las señales reales de la falta de unidad, el mensaje es simple: el PAN no termina de levantarse de la derrota del 2022.

Y mientras sigan peleando el control, el 2028 se ve lejano para poder despegar cuando el mensaje de ganar esta en unir.

Úrsula: la rebelde del sur

Y mientras unos trabajan y otros se enredan, Úrsula Salazar Mojica juega su propio ajedrez. Su festejo de cumpleaños en el sur no fue un evento social más; fue una demostración de fuerza, de estructura y de músculo político.

Sin discursos oficiales ni destapes formales, Úrsula manda señales claras: no espera turno, no pide permiso y no se esconde. Rebelde dentro de la forma, disciplinada en el fondo, se mueve como quien sabe que el sur también quiere voz propia en las decisiones que vienen.

¿Alcaldía? ¿Diputación federal? Todo está abierto. Lo único claro es que Úrsula ya está en la conversación, aunque algunos prefieran no aceptarlo.

Al final, la política no se trata de quién grita más fuerte, sino de quién da resultados. Y hoy, mientras unos viven de la nostalgia y otros se adelantan al calendario, hay quienes, como Gerardo Illoldi, están construyendo desde el trabajo diario una narrativa distinta: la de un Tamaulipas que compite, que exporta talento y que avanza.

Y eso, mis amores, pesa… y pesa mucho….Se los dejo de tarea.

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