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POR LA LIBRE

Cuando un doctor gobierna, la salud deja de ser discurso y se convierte en prioridad

 

Por: Edelmira Cerecedo Garcìa.

En política abundan las promesas, pero en salud los resultados se miden de otra manera: en hospitales que funcionan, medicamentos disponibles, personal suficiente y atención digna para quienes más lo necesitan.

La reciente reunión por videoconferencia entre el gobernador Américo Villarreal Anaya y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para dar seguimiento a los proyectos del IMSS-Bienestar en Tamaulipas refleja que el tema de la salud permanece en el centro de la agenda estatal.

No es un detalle menor que quien encabeza el gobierno de Tamaulipas también sea médico de profesión. Esa formación le permite comprender, desde otra perspectiva, las necesidades de un sistema que durante años enfrentó rezagos importantes. Hablar de salud pública no es solamente construir infraestructura; implica coordinar esfuerzos, gestionar recursos y garantizar que los servicios lleguen a quienes más los requieren.

La presencia del secretario de Salud, Ricardo Guerrero, y del coordinador estatal del IMSS-Bienestar, Marggid Rodríguez, deja claro que existe una estrategia conjunta entre los gobiernos estatal y federal para fortalecer este modelo de atención.

El reto sigue siendo enorme. La ciudadanía espera hospitales abastecidos, consultas oportunas y servicios eficientes. Sin embargo, la coordinación entre los distintos niveles de gobierno representa un paso necesario para avanzar hacia ese objetivo.

La salud no entiende de colores partidistas. Cuando existe voluntad para trabajar de manera coordinada, quienes terminan beneficiándose son las familias tamaulipecas.

Hoy Tamaulipas tiene la oportunidad de consolidar un sistema de salud más sólido. Y cuando al frente del gobierno hay un doctor que conoce de primera mano las necesidades del sector, también existe una mayor responsabilidad de responder con resultados que puedan sentirse en cada hospital, cada centro de salud y cada comunidad del estado.

La paz también se construye con voluntad política.

Hay reuniones que cumplen con el protocolo y hay otras que envían mensajes políticos de fondo. La Mesa de Paz celebrada en Xicoténcatl pertenece a la segunda categoría.

No fue solamente una fotografía entre alcaldes. Fue la confirmación de que, cuando existe voluntad, los municipios pueden sentarse en la misma mesa para hablar de los problemas que verdaderamente preocupan a la gente: la seguridad, la gobernabilidad y la tranquilidad de las familias.

La anfitriona, Mariela López Sosa, entendió que gobernar también significa convocar, abrir puertas y generar confianza. Xicoténcatl se convirtió en el punto de encuentro de una región que necesita verse como un solo frente y no como municipios aislados.

En política, la hospitalidad también comunica. Recibir a las autoridades estatales, federales y a los presidentes municipales de El Mante, Nuevo Morelos, Ocampo y Tula fue un acto de institucionalidad que fortalece la relación entre gobiernos y deja claro que la coordinación produce más resultados que la confrontación.

Ese mismo mensaje ha sido una constante en la administración del gobernador Américo Villarreal Anaya. Su estrategia de seguridad ha privilegiado las Mesas de Paz como un mecanismo permanente de evaluación, coordinación y toma de decisiones entre los tres órdenes de gobierno. No es casualidad que hoy Tamaulipas mantenga una comunicación institucional que permite atender de manera regional los retos de seguridad.

El gobernador ha insistido en que la paz no depende únicamente de las corporaciones policiacas; también requiere gobiernos municipales comprometidos, cercanos y dispuestos a trabajar sin protagonismos. Ese modelo comienza a reflejarse en municipios como Xicoténcatl, donde la disposición de Mariela López Sosa para construir región se traduce en hechos y no solamente en discursos.

Porque hacer región significa entender que el desarrollo de un municipio también depende de la estabilidad de sus vecinos. Significa compartir estrategias, sumar capacidades y reconocer que los problemas comunes exigen soluciones compartidas.

En una época donde la polarización política suele ocupar más espacio que los acuerdos, resulta positivo encontrar gobiernos que privilegian el diálogo institucional. La ciudadanía espera precisamente eso: autoridades que dejen a un lado las diferencias partidistas para concentrarse en resolver los problemas.

La política adquiere sentido cuando une, cuando genera confianza y cuando pone por delante el interés colectivo. La Mesa de Paz realizada en Xicoténcatl dejó ese mensaje. El liderazgo del gobernador Américo Villarreal Anaya encuentra eco en alcaldes que comprenden que la coordinación es el camino, y Mariela López Sosa demostró que su municipio puede ser un punto de encuentro para fortalecer la paz y la unidad de toda la región.

Porque la paz no se improvisa. Se construye todos los días, con diálogo, con coordinación y con gobiernos que entienden que servir siempre será más importante que dividir.

La UAT apuesta por la innovación y la calidad educativa.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas continúa fortaleciendo su crecimiento con decisiones que impactarán directamente en la formación de nuevas generaciones. La actualización de maestrías, doctorados y licenciaturas, así como la incorporación de nuevas opciones de titulación, demuestra una institución que busca mantenerse a la altura de los retos actuales.

Bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT apuesta por una oferta académica más competitiva y acorde con las necesidades del estado. Más allá de los acuerdos administrativos, el verdadero desafío será que estas acciones se traduzcan en mejores oportunidades para las y los estudiantes y en profesionistas capaces de contribuir al desarrollo de Tamaulipas.

La Tarea.

Los cuernos del cabecismo

Hay pleitos que se intentan disfrazar de unidad… y luego están los del cabecismo.

Mientras Gloria Garza y César “Truko” Verástegui salen a asegurar que en el PAN no habrá desbandada y que todo es armonía rumbo a 2027, la realidad parece escribirse en redes sociales, donde los grupos afines al exgobernador se lanzan más cornadas entre ellos que contra sus adversarios.

La política tiene memoria. Cuando un liderazgo se fractura, los primeros golpes suelen venir desde casa. Y eso es precisamente lo que hoy refleja el panismo tamaulipeco: un movimiento donde los “cabecistas” se disputan el control, mientras el discurso oficial habla de unidad.

Porque si hay que salir a repetir que todos están unidos… quizá no lo estén tanto.

El 2027 todavía se ve lejos, pero las primeras embestidas ya comenzaron. Y, por ahora, los cuernos no apuntan hacia afuera, sino entre los mismos de siempre.

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