Hasta encontrarlo: las 25 horas que cambiaron a una familia
Por Daisy Herrera / Alan Morales

Durante más de 25 horas, una familia permaneció junto al operativo desplegado en el Acueducto Guadalupe-Victoria. La búsqueda de Christian Arturo Cárdenas terminó con el hallazgo de su cuerpo en el interior de un ducto, en una escena marcada por la esperanza, la incertidumbre y el amor de un padre que nunca se alejó del lugar
Ciudad Victoria, Tamaulipas. El tiempo parecía detenido. Cada minuto que pasaba aumentaba la incertidumbre para una familia que se negaba a abandonar el sitio donde Christian Arturo Cárdenas Cárdenas había desaparecido tras un accidente en la construcción de la segunda línea del Acueducto Guadalupe-Victoria.
Durante más de 25 horas, la esperanza convivió con el miedo.
A un costado del operativo permanecía su padre. También su madre, hermanos y otros familiares. Ninguno quería irse. Ninguno estaba dispuesto a dejar solo a Christian.
Todo comenzó cuando una falla en la infraestructura hidráulica provocó una violenta descarga de agua que sorprendió a cinco trabajadores que realizaban labores en la obra.
Cuatro lograron ponerse a salvo.
Christian no volvió a ser visto.
La llamada que cambió todo
La noticia no llegó de inmediato.
De acuerdo con el relato de su padre, fue cerca de las nueve de la noche cuando otro de sus hijos recibió una llamada de un amigo de Christian informándole sobre el accidente.
Habían pasado varias horas desde el percance.
A partir de ese momento comenzó una carrera contra el tiempo.
La familia llegó al lugar y encontró un operativo en marcha. Entre maquinaria pesada, personal técnico y cuerpos de emergencia, intentaban reconstruir lo ocurrido mientras buscaban cualquier indicio del trabajador desaparecido.
Pero para ellos, cada hora sin respuestas se hacía eterna.
Un operativo que movilizó a todas las dependencias
La magnitud del accidente obligó a desplegar recursos de los tres órdenes de gobierno.
Protección Civil Tamaulipas estableció un operativo permanente en coordinación con autoridades estatales, federales y municipales para acelerar las labores de localización.
Durante la mañana del martes, el gobernador Américo Villarreal Anaya acudió al sitio para supervisar personalmente las acciones y reiterar el respaldo total del Gobierno del Estado, instruyendo la disposición de todos los recursos necesarios para fortalecer la búsqueda.
En las maniobras participaron elementos de Protección Civil Estatal encabezados por Luis Gerardo González de la Fuente, junto con personal de la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, la Secretaría de Obras Públicas, la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Comapa Victoria y especialistas en excavaciones profundas.
La Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas y la Fiscalía General de Justicia del Estado mantuvieron el resguardo y la seguridad de la zona.
Mientras tanto, drones, maquinaria pesada, bombas de extracción, camiones vactor y binomios caninos trabajaban sin descanso.
La instrucción era clara: no detenerse hasta encontrarlo.
“Avances no hay, porque yo no estoy con mi hijo”
Con el paso de las horas, la desesperación comenzó a hacerse visible.
El padre de Christian observaba cada movimiento del operativo. Preguntaba. Insistía. Buscaba respuestas que nadie podía darle.
“Avances no hay, porque yo no estoy con mi hijo”, dijo en uno de los momentos más difíciles de la jornada.
Entre lágrimas cuestionó cómo había ocurrido el colapso de la tubería y por qué su hijo no había podido escapar.
Habló de impotencia.
Habló de dolor.
Habló de un vacío imposible de explicar.
Pero también habló de esperanza.
Porque mientras no hubiera una respuesta definitiva, seguía creyendo que podía encontrarlo.
La hipótesis que terminó siendo realidad
Conforme avanzaban las labores, los especialistas concentraron su atención en una posibilidad inquietante.
La fuerza de la corriente pudo haber arrastrado a Christian hacia el interior de uno de los ductos del sistema hidráulico.
La teoría parecía difícil de confirmar.
Sin embargo, los equipos comenzaron a inspeccionar cuidadosamente distintos tramos de la segunda línea del acueducto.
Cada excavación.
Cada corte de tubería.
Cada metro revisado acercaba a los rescatistas a una respuesta.
El momento que cambió todo
Durante gran parte del día, el padre de Christian insistió en participar directamente en la búsqueda.
Observaba desde la orilla de la carretera.
Pedía ingresar.
Solicitaba ayudar.
Finalmente, después de horas de insistencia, recibió autorización para incorporarse a las labores bajo supervisión de los cuerpos de emergencia.
Minutos más tarde ingresó junto a los rescatistas a una zona que estaba siendo inspeccionada dentro de la segunda línea del acueducto.
Fue entonces cuando llegó la noticia que nadie quería escuchar.
Dentro de un ducto fue localizado el cuerpo de Christian Arturo Cárdenas Cárdenas.
La búsqueda había terminado.
El final de una espera interminable
La localización confirmó la hipótesis que durante horas había guiado el trabajo de los especialistas: la corriente generada por el accidente arrastró al trabajador hacia el interior de la infraestructura hidráulica.
Para las autoridades concluyó uno de los operativos de rescate más complejos registrados recientemente en Ciudad Victoria.
Para una familia, terminó una espera marcada por la angustia.
Durante más de 25 horas permanecieron ahí.
Bajo el sol.
Durante la noche.
Entre maquinaria, tierra removida y silencio.
Esperaron una respuesta.
Esperaron una señal.
Esperaron a Christian.
Y aunque el desenlace fue el más doloroso posible, hubo algo que nunca cambió durante toda la búsqueda: el amor de una familia que se negó a rendirse.
Porque nadie se movió del lugar.
Porque la esperanza resistió hasta el último momento.
Porque un padre permaneció ahí, acompañando cada maniobra, cada decisión y cada minuto de incertidumbre.



