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EL MANTE: PATTY TIENE EL CARGO, RIGO EL PROTAGONISMO Y EL PUEBLO SIGUE ESPERANDO

Por Edelmira Cerecedo García

En El Mante algo no termina de cuadrar. Y no es precisamente un problema de matemáticas, aunque las cuentas públicas también merezcan explicaciones.

Les juro que yo quiero no opinar, pero no me dan chance, se ponen sólitos….ok, va.

Este jueves, habitantes de Congregación El Abra llegaron al extremo de bloquear la carretera Mante-Valles para exigir agua. Llevan semanas padeciendo el desabasto y tuvieron que convertir su desesperación en protesta para conseguir atención.

El tesorero Rigoberto Rodríguez Rangel acudió primero, pero la inconformidad no se resolvió. Fue hasta la llegada de la alcaldesa Martha Patricia Chío cuando se alcanzó un acuerdo para abrir las llaves de un pozo y atender provisionalmente a las familias.

Qué curioso: para que el gobierno escuche al pueblo, primero el pueblo tiene que cerrar el paso.

Y aquí aparece una contradicción que merece algo más que una fotografía oficial: Patty Chío es la presidenta municipal, pero Rigoberto Rodríguez parece estar ocupando cada vez más espacio en el protagonismo político del Ayuntamiento.

¿Desde cuándo el tesorero municipal ocupa el primer plano de las crisis que debería encabezar la presidenta? ¿Quién está llevando realmente las riendas del gobierno?

Porque una cosa es colaborar y otra muy distinta es terminar proyectando una autoridad política por encima de quien recibió el mandato constitucional.

Patty no es una figura decorativa del organigrama y Rigoberto no es el titular del gobierno municipal. Cada quien tiene una responsabilidad y debería asumirla sin confundir los reflectores con el poder.

Y si la percepción ciudadana comienza a colocar al tesorero por encima de la alcaldesa, el problema ya no es de comunicación: es de conducción política.

Por si faltara algo, ayer la Presidencia Municipal habría permanecido más de una hora sin energía eléctrica, hasta que acudió personal de la CFE. También se señala la intervención de Alicia Pereyra, hoy directora de Relaciones Exteriores y cercana a la alcaldesa, para solicitar atención.

Pero hay otro asunto que merece atención: versiones que circulan entre trabajadores apuntan a que dirigirse a Patty como «MI PRESIDENTA» se habría convertido en una especie de requisito de cortesía obligatoria para sobrevivir laboralmente en el Ayuntamiento.
Si es así, convendría recordar que el respeto institucional no se impone como examen de lealtad.

Los empleados municipales no son súbditos, la Presidencia no es una propiedad privada y el cargo público no convierte a nadie en monarca.
Yo no soy empleada del Ayuntamiento y, por tanto, no tengo por qué participar en ese protocolo de reverencias.

En El Mante hay una presidenta constitucional, un tesorero que acapara reflectores, comunidades que tienen que bloquear carreteras para conseguir agua y una administración donde, según los señalamientos, hasta el tratamiento personal de la alcaldesa podría convertirse en asunto de disciplina laboral.

Patty debería preocuparse menos por cómo le dicen y más por cómo la recuerda la gente cuando abre la llave y no sale agua.
Porque una cosa es exigir que le digan «MI PRESIDENTA» y otra muy distinta es conseguir que los mantenses puedan decir: «MI GOBIERNO SÍ RESPONDE».

Y a estas alturas, esa segunda frase vale muchísimo más que todos los aplausos de Facebook.

Porque el cargo se lo entrega la ley; la autoridad se la gana todos los días.

Hoy si SE LOS DEJO DE TAREA
OLGA SOSA: BAJO PRESIÓN, PERO SIN PERDER LA ALTURA

La discusión de la llamada Ley Antimemes en el Senado terminó exhibiendo algo más que diferencias legislativas. El intercambio entre las senadoras tamaulipecas Olga Sosa y Maki Ortiz dejó al descubierto una confrontación política que ha colocado a Olga en una posición incómoda, frente a una presión que parece no agotarse en el recinto parlamentario.

Maki Ortiz, senadora del Partido Verde y madre del alcalde de Reynosa, Carlos Peña Ortiz, ha protagonizado este episodio de confrontación con Olga, quien además ha señalado un ambiente de hostilidad política proveniente del entorno municipal reynosense.
Y aquí hay un punto que no debe perderse de vista: Olga Sosa es senadora de la República. Su responsabilidad está en representar a Tamaulipas, legislar y mantener la altura de su investidura, no en desgastarse respondiendo a cada provocación de una disputa política local.
La senadora merece que su trabajo sea evaluado por sus resultados, no sometido permanentemente a una dinámica de presión y confrontación.

Porque una cosa es la diferencia política y otra muy distinta es hacer sentir a una representante popular que debe defenderse todos los días para poder ejercer su responsabilidad.

Olga Sosa no tiene por qué bajar la mirada, ni bajar el nivel. La investidura que representa merece respeto, incluso en medio de las diferencias políticas.

UAT: cuando el conocimiento también se convierte en defensa de la dignidad humana

La inauguración del Tercer Coloquio Intersedes del Doctorado en Derechos Humanos coloca a la Universidad Autónoma de Tamaulipas en una conversación que va más allá de los recintos universitarios: cómo convertir el conocimiento en una herramienta para combatir desigualdades y defender la dignidad humana.

Dámaso Anaya acierta al poner el acento en una idea fundamental: los derechos humanos no son concesiones del poder. Se reconocen, se respetan y se garantizan. Y las universidades tienen mucho que aportar para que ese principio deje de ser discurso y se convierta en realidad.

La participación de ocho instituciones y la vinculación con ANUIES también hablan de una UAT que fortalece su presencia en la agenda académica nacional.

La reflexión: La educación superior demuestra su verdadero valor cuando no solamente produce conocimiento, sino cuando ayuda a transformar la sociedad. Y esa es una tarea que merece continuidad.

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