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Agotan nutrientes suelos agrícolas del norte de Tamaulipas

Por: Josué Escamilla

La agricultura intensiva, la escasez de lluvias y la salinidad están reduciendo la fertilidad de los suelos y limitando la producción de sorgo y maíz, advierte la UAT.

 

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- La pérdida de nutrientes y fertilidad en los suelos agrícolas del norte de Tamaulipas se ha convertido en una amenaza para la productividad de los cultivos y la seguridad alimentaria, debido a la agricultura intensiva, la escasez de lluvias y la acumulación de sales.

El director de la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Vicente Saldívar Alonso, explicó que estas condiciones han provocado que parte de las tierras dedicadas principalmente al sorgo y maíz pierdan capacidad productiva.

Aclaró que los suelos no necesariamente están completamente agotados, pero sí presentan deficiencias de nutrientes indispensables para mantener los niveles de producción de los cultivos tradicionales de la región.

El problema se agrava en zonas con condiciones áridas y donde se utiliza agua de riego con alta dureza, debido a que la acumulación de sales altera las condiciones químicas del suelo.

“Este desequilibrio químico bloquea la absorción de nutrientes esenciales como el fósforo, zinc, boro y magnesio, impidiendo que las plantas los aprovechen aunque estén presentes en el suelo”, explicó.

Saldívar Alonso señaló que una alternativa para recuperar las condiciones del terreno consiste en utilizar cultivos que contribuyan a mejorar el suelo, además de recurrir a prácticas como la labranza cero, que permite sembrar directamente sin arar ni remover la tierra.

“Son tierras que no están agotadas completamente, incluso, podrían no dejarse descansar en los ciclos de producción, pero sí utilizando un segundo cultivo, es decir, algo que mejore el suelo o bien labranza cero”, indicó.

El investigador reconoció que todavía no existen estudios que permitan determinar cuántas hectáreas del norte de Tamaulipas presentan este problema, por lo que consideró necesario realizar diagnósticos específicos de las condiciones de cada terreno.

Explicó que antes de definir qué medidas deben aplicarse, es necesario analizar la composición del suelo, conocer qué nutrientes conserva y determinar su capacidad actual para sostener los cultivos.

“Tenemos que platicar con los productores, realizar un análisis de cómo se ve el suelo para ver cuál es la capacidad que tiene ahorita, qué nutrientes cuenta y cuál es el estado del suelo”, señaló.

El académico agregó que la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la UAT desarrolla trabajos relacionados con cambio climático y ciencias ambientales para analizar cómo las modificaciones en las condiciones ambientales están afectando los sistemas productivos.

Estos estudios, dijo, permitirán avanzar hacia una transformación de los cultivos y de las prácticas agrícolas de acuerdo con las condiciones que enfrenta cada región de Tamaulipas.

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