Crecida del Bravo pone en riesgo el abasto de agua en la frontera
Por Daisy Verónica Herrera Medrano

La crecida extraordinaria del río Bravo afecta los procesos de potabilización y distribución de agua potable en nueve municipios de Tamaulipas, obligando a organismos operadores a implementar medidas emergentes para garantizar el suministro
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.– La creciente extraordinaria del río Bravo comenzó a generar problemas en el suministro de agua potable para miles de familias de la frontera norte de Tamaulipas, debido al aumento de la turbiedad y el arrastre de lodos, ramas y sedimentos que dificultan la operación de las plantas potabilizadoras.
Las afectaciones se reportan en Nuevo Laredo, Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo y Matamoros, municipios que dependen en distintos niveles del caudal del río Bravo para abastecer a la población.
De acuerdo con autoridades de los organismos operadores de agua, las condiciones actuales del afluente obligaron a realizar ajustes en los procesos de tratamiento para garantizar que el líquido llegue en condiciones seguras a los hogares.
Ante esta situación, algunas ciudades han reforzado el monitoreo de la calidad del agua y aplicado esquemas de distribución por sectores para mantener el servicio y evitar afectaciones mayores a la población.
Especialistas explicaron que este fenómeno es común después de lluvias intensas registradas en zonas altas de la cuenca, ya que el incremento del caudal provoca una mayor concentración de sedimentos, materia orgánica y residuos naturales que complican la potabilización.
La problemática también afecta a municipios fronterizos de otros estados del país. En Coahuila, ciudades como Piedras Negras, Acuña y Nava han reportado condiciones similares, mientras que en Chihuahua y Nuevo León también se mantiene vigilancia permanente sobre la calidad del agua proveniente del río Bravo.
Las autoridades estatales y municipales informaron que mantienen monitoreo constante de las condiciones del afluente y trabajan de manera coordinada con los organismos operadores para normalizar la operación de las plantas potabilizadoras en cuanto disminuya la turbiedad del río.
Mientras tanto, se exhortó a la ciudadanía a hacer un uso responsable del agua potable, evitar desperdicios y mantenerse atenta a los avisos emitidos por las autoridades locales.
La creciente del río Bravo ocurre en un momento crítico para la región fronteriza, donde millones de habitantes dependen diariamente de este afluente para el suministro de agua potable, por lo que cualquier alteración en su calidad impacta directamente la operación de los sistemas de abastecimiento.



