EN TÉRMINOS COLOQUIALES

Paco ya cumplió, ahora les toca a los diputados
Por Alan Morales
Francisco Noriega no vino a hacer amigos. Lo dijo desde el primer día que asumió la Auditoría Superior del Estado de Tamaulipas, una institución que, ante años de impunidad, tuvo que ser literalmente liberada con sierra en mano para romper los candados que la mantenían cerrada —ahi mantenían encarcelada la transparencia.
Su compromiso dijo, era con los tamaulipecos, no con intereses políticos ni personales. Hoy, el auditor superior puede mirar de frente y decir: yo ya cumplí.
Porque eso hizo. Revisión tras revisión, dictamen tras dictamen, entregó con puntos, comas y cifras en mano, el resultado de la fiscalización al ejercicio fiscal 2023.
El informe es contundente: más de 13 mil 200 millones de pesos observados en distintos entes gubernamentales y municipales. De ese monto, 11 mil 200 millones corresponden a ayuntamientos y más de 2 mil millones a dependencias estatales. No hay espacio para ambigüedades. La lista es clara y las observaciones también.
Encabezan la lista los municipios de Matamoros y Mante, donde las cifras alcanzan niveles preocupantes.
Pero la lupa también se posó sobre las Comapas, en donde las irregularidades detectadas suman más de 9 mil millones de pesos. Solo la Junta de Aguas de Matamoros acumula más de 4 mil millones observados, seguida de la zona conurbada con casi 1 mil 500 millones.
Noriega dejó claro que hay que diferenciar entre observaciones técnicas, administrativas y las que pueden derivar en actos de peculado, pero también advirtió que si no se solventan antes del 22 de abril, se procederá como corresponde.
El dictamen se ratificará y podrían venir denuncias o sanciones. Antes habrá oportunidad para que los exalcaldes devuelvan los recursos si no pueden justificar su uso. Es decir, no hay pretextos, regresan si o si, el dinero.
Este trabajo, el de revisar, fiscalizar y dejar las cuentas claras, era el que Jorge Espino Ascanio debió hacer durante el sexenio panista. Pero prefirió la comodidad del silencio, volteando hacia otro lado cuando el dinero público se esfumaba.
Paco Noriega ya cumplió. Y cumplió bien. Ahora la pelota está en la cancha de los diputados del Congreso de Tamaulipas.
Les toca hacer lo que la ley les exige: determinar si estas observaciones constituyen quebrantos al erario, y de ser así, llevar ante la justicia a quien corresponda, caiga quien caiga.
Los ciudadanos de Tamaulipas merecen cuentas claras, justicia y cero impunidad, ese fue el compromiso con la gente. El tiempo corre, la cuenta regresiva ya inició.