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POR LA LIBRE

 

Tamaulipas ya está en la mesa grande

Por Edelmira Cerecedo García

Tamaulipas se mete de lleno al juego energético, en la Convención Nacional Petrolera 2026 de la AMEXHI, en la Ciudad de México, quien dio la cara por el estado fue el gobernador, Américo Villarreal Anaya. Y no, no fue de relleno… fue a posicionar.

Porque Tamaulipas ya entendió algo clave: el futuro energético no se espera, se disputa. Y ahí es donde entra el peso político de su gobernador, marcando presencia donde realmente se toman decisiones.

Sin tanto rollo: hay estados que todavía andan viendo si entran o no al tema… y Tamaulipas ya está sentado en la mesa, hablando de tú a tú.

Con recursos, con ubicación estratégica y, sobre todo, con dirección clara desde el gobierno estatal.
Lo de Américo Villarreal Anaya es simple de leer: si el estado tiene con qué, hay que ir a decirlo donde importa.

Y eso fue justo lo que hizo.

Nada de espectador. Tamaulipas anda jugando en serio… y con su gobernador al frente.

UAT

Hay decisiones que no solo suman números, sino que cambian destinos… y lo que está planteando Dámaso Anaya Alvarado va justo en ese sentido.

Más allá del anuncio de ampliar la matrícula a 1,200 estudiantes en la prepa de Nuevo Laredo, lo relevante es el mensaje de fondo: cerrar la puerta al rezago educativo. No es menor decir “ningún joven se quedará sin bachillerato”; es una promesa ambiciosa que implica infraestructura, coordinación y, sobre todo, voluntad política.

Aquí también se nota alineación con el proyecto educativo nacional de Claudia Sheinbaum Pardo y la visión estatal de Américo Villarreal Anaya, pero quien está poniendo la cara y operando desde lo local es Dámaso.

Está apostando a algo clave: no solo formar universitarios, sino asegurar que más jóvenes lleguen a ese punto.

El dato de que una prepa recién creada ya haya captado más de 300 alumnos habla de demanda real… y de una UAT que está reaccionando rápido. Si logran consolidar el modelo (sumando Tampico y el bachillerato virtual), no solo crecerán en matrícula, sino en impacto social.

En corto: Dámaso Anaya Alvarado está jugando a lo grande. El reto no es prometer, es cumplir… pero si lo logra, le cambia el rumbo a miles de chavos en Tamaulipas. Y eso ya pesa.

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