POR LA LIBRE

Resultados o simulación
Por Edelmira Cerecedo García.
No todos los días una universidad puede decir, con números en la mano, que el 100% de sus estudiantes está formándose en programas de calidad.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas lo logró, y más allá del dato, lo que hay detrás es disciplina, constancia y una ruta clara que no se improvisa.
Bajo la conducción de Dámaso Anaya Alvarado, la UAT no solo alcanza un hito histórico, también se mete de lleno entre las instituciones que están marcando el paso en educación superior en México. Y eso, en un entorno donde muchas universidades aún batallan con lo básico, ya dice bastante.
Aquí lo importante no es solo colgarse la medalla. Es lo que sigue. Porque tener programas acreditados por organismos como CIEES, COMAEM o CONAEDO garantiza calidad en el papel, pero el verdadero reto es que esos más de 41 mil estudiantes salgan mejor preparados, más competitivos y con herramientas reales para transformar su entorno.
El plus está en la visión: no ver la acreditación como meta, sino como punto de partida. Y si a eso se le suma el trabajo coordinado con el gobierno estatal que encabeza Américo Villarreal Anaya, entonces el mensaje es claro: cuando hay rumbo y voluntad, la educación pública sí puede dar resultados.
Al final, mi amores la excelencia no se presume… se sostiene. Y ahí es donde realmente se verá de qué está hecha la UAT.
González.
Cuando las finanzas se ordenan… y los resultados empiezan a hablar.
En la política local, no todo es ruido… aunque a veces lo parezca.
Mientras algunos se instalan cómodamente en la especulación, en González las cosas parecen ir tomando otro rumbo: el de los números claros y las decisiones con cabeza fría. Porque cuando un gobierno decide apostarle al orden financiero, no hay mucho espacio para la improvisación… y eso se nota.
El alcalde Miguel Alejandro Zúñiga Rodríguez ha optado por fortalecer su equipo con perfiles técnicos, alejándose —al menos en este terreno— del clásico reparto político que tanto daño hace a las administraciones. Y eso, hay que decirlo, no es menor.
Los ajustes en el área financiera no son casualidad. Responden a una lógica básica pero muchas veces ignorada: gastar mejor, administrar con responsabilidad y, sobre todo, rendir cuentas. En ese engranaje, destaca el papel del tesorero Osmar Sánchez, quien ha asumido la tarea con perfil técnico y sin reflectores innecesarios, algo que en estos tiempos ya es ganancia.
Pero más allá del discurso institucional, lo interesante es lo que empieza a verse en tierra. Porque cuando las finanzas caminan, las obras llegan… y cuando las obras llegan, la narrativa cambia.
Ahí está el caso de la obra hidráulica en El Progreso, donde se están metiendo de lleno a resolver un tema básico pero vital: el agua. Nueva tubería, mejor bombeo y presión constante no suenan espectaculares en un boletín… pero en la vida diaria hacen toda la diferencia. Y eso es gobernar.
Ahora sí, como dicen en el rancho: no todo es crítica. Porque así como se pone en evidencia lo malo, también se debe comentar lo bueno.
Uno de los pendientes por cumplir era el alumbrado público… y ya se atendió en la comunidad. Y no es por hacer comparación, pero sí se ven de mejor calidad y ahora sí, bien puestas, hasta con sus “zinchos” adecuados . Para durar, porque falta hacen.
Queda claro que cuando hay voluntad, las cosas empiezan a acomodarse. Falta camino, sí… pero también se empieza a notar el avance.
Eso sí, ahí sigue la lista de pendientes… y la gente no olvida.
En espera de que las demás solicitudes también sean escuchadas.
Un Congreso mejorado para Tamaulipas.
Una cosa es legislar, y otra muy distinta es hacerlo con preparación y visión.
El convenio firmado entre el Congreso de Tamaulipas y el Senado no es un trámite más: es una señal clara de que se busca elevar el nivel del trabajo parlamentario.
Que Tamaulipas sea el primer Congreso en concretar este tipo de colaboración con la actual Legislatura habla de intención y de rumbo. Apostarle a la capacitación continua no solo profesionaliza a las y los legisladores, también abre la puerta a decisiones mejor fundamentadas y más cercanas a lo que la ciudadanía exige.
Al final, los acuerdos valen por lo que generan: si este realmente se traduce en mejores leyes y resultados palpables, entonces no será solo un acto protocolario, sino un paso firme hacia un Congreso más útil y responsable, señaló el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, Humberto Prieto Herrera, frente a representantes de los medios de comunicación.
El poder que se compra sale caro.
Cuando la popularidad no alcanza, hay quienes intentan suplirla con estructura, con dinero… o con simulación. Y eso es lo que empieza a oler alrededor de Patricia Chío.
No es un secreto que su llegada generó más dudas que respaldo.
Las encuestas no la colocaban, pero aun así terminó siendo la elegida. Y cuando eso pasa, inevitablemente surgen preguntas sobre el verdadero origen de esas decisiones.
Hoy, con miras a la reelección, las versiones vuelven a circular: operación política, presiones internas y un intento por construir una imagen que no termina de cuajar en la percepción ciudadana. Incluso se menciona la cercanía con Rigoberto Rodriguez Rangel como parte de esa estructura que empuja más allá del respaldo real.
A esto se suma algo más delicado: los señalamientos sobre irregularidades que no se denuncian. Porque cuando se sabe y se calla, no hay distancia, hay responsabilidad compartida.
Y en medio de todo, la narrativa intenta sostenerse con actos públicos, símbolos y hasta gestos que buscan conectar con la gente. Pero la ciudadanía no es ingenua: cuando la autenticidad falta, se nota.
Al final, la política que no se construye con la gente, se termina imponiendo… y eso, tarde o temprano, se cobra….Y eso se lo dejo de tarea.

