Política

Centralización y abandono denuncian en delegaciones federales

Por Josué Escamilla

Ramiro Ramos Salinas, asegura que las delegaciones federales han perdido autonomía y capacidad operativa durante el gobierno de Morena. Afirma que la centralización de decisiones en la federación debilitó la atención ciudadana

Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Para Ramiro Ramos Salinas, ex dirigente del PRI en Tamaulipas, las delegaciones federales en el estado atraviesan una transformación profunda que, asegura, ha reducido su presencia y capacidad de operación.

El ex legislador señaló que, en los últimos años, estas oficinas dejaron de funcionar como representantes directos de las secretarías de Estado en las entidades federativas. En su opinión, la política de austeridad y reestructuración impulsada por el gobierno de Morena provocó su debilitamiento.

De acuerdo con Ramos Salinas, la estrategia federal apostó por centralizar decisiones en la capital del país, limitando la autonomía que antes tenían las delegaciones para atender trámites, servicios y gestiones locales.

Centralización y “superdelegaciones” en el gobierno de AMLO

El priista recordó que, desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se planteó sustituir las delegaciones tradicionales por “superdelegaciones” o Coordinaciones Generales de Gobierno.

Estas nuevas estructuras, afirmó, se enfocaron principalmente en la operación de programas sociales, lo que dejó en segundo plano áreas técnicas y de servicios especializados de diversas dependencias federales.

“Áreas que antes tenían peso político y capacidad de gestión en los estados hoy se perciben desoladas o sin capacidad operativa”, sostuvo.

Percepción ciudadana y promesas incumplidas

Ramos Salinas subrayó que existe una percepción ciudadana de abandono en las delegaciones federales, situación que contrasta con la promesa inicial de descentralizar el poder y establecer secretarías en distintas entidades del país.

A su juicio, en lugar de acercar los servicios a la población, se fortaleció la centralización administrativa. Esto, explicó, generó inconformidad entre organizaciones civiles y empresarios que anteriormente utilizaban estas oficinas como canales directos de gestión ante la federación.

También cuestionó la aplicación de la austeridad, al señalar que mientras algunas delegaciones carecen de personal y recursos básicos, en otras se perciben altos sueldos y compensaciones para funcionarios.

Caso ANAM en Nuevo Laredo

Como ejemplo, mencionó la instalación de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) en Nuevo Laredo.

Ramos Salinas afirmó que el edificio fue inaugurado con altas expectativas, pero actualmente luce con poca actividad operativa. Según su versión, la falta de personal visible alimenta la percepción de simulación en el proceso de descentralización administrativa.

Con estas declaraciones, el ex dirigente priista reavivó el debate sobre el papel de las delegaciones federales en Tamaulipas y el impacto de la centralización en la atención a ciudadanos, organizaciones y sectores productivos.

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