POR LA LIBRE

Cuando gobernar también significa anticiparse
Por Edelmira Cerecedo García
Hay decisiones de gobierno que pasan desapercibidas porque, afortunadamente, no ocurren en medio de una tragedia. La instalación del Puesto de Comando Interinstitucional para la temporada de lluvias y ciclones 2026 es una de ellas. No hubo sirenas, evacuaciones ni declaratorias de desastre; hubo planeación, coordinación y una premisa que debería ser la regla en el servicio público: actuar antes de que llegue la emergencia.
En Ciudad Victoria, el gobernador Américo Villarreal Anaya reunió a la Coordinación Nacional de Protección Civil, a Protección Civil Tamaulipas y a los representantes de los 43 municipios. No fue una fotografía para las redes sociales, sino un encuentro donde se revisaron protocolos, capacidades de respuesta y estrategias para enfrentar una temporada que, de acuerdo con los pronósticos, podría representar importantes desafíos para el estado.
Entre mapas meteorológicos, reportes técnicos y mesas de coordinación, también se presentó la aplicación Clima Tamaulipas, una herramienta que permitirá a la ciudadanía recibir información y alertas oportunas. La tecnología, cuando se utiliza para prevenir riesgos y proteger vidas, deja de ser un accesorio para convertirse en una necesidad.
La prevención rara vez genera titulares espectaculares. Lo hace cuando falla. Por eso resulta significativo que el Gobierno del Estado haya decidido fortalecer la coordinación antes de que las lluvias pongan a prueba la capacidad de respuesta institucional. La experiencia ha demostrado que las emergencias no distinguen colores políticos ni fronteras municipales; exigen gobiernos preparados y decisiones oportunas.
La preocupación del gobernador Américo Villarreal Anaya parece estar centrada precisamente en ese objetivo: reducir riesgos antes de lamentar pérdidas. En un estado que cada año enfrenta ciclones tropicales, inundaciones y fenómenos meteorológicos cada vez más intensos, la mejor política pública es la que evita que una contingencia se convierta en tragedia.
Gobernar también significa anticiparse. Significa entender que proteger a las familias no comienza cuando el agua entra a las viviendas, sino mucho antes, cuando las instituciones se coordinan, la información llega a tiempo y la prevención deja de ser un discurso para convertirse en una acción permanente. Esa es, quizá, la mejor inversión que puede hacer un gobierno: prepararse para que, cuando la naturaleza golpee, la respuesta esté lista antes que la emergencia.
Gobernar no es minimizar
Por cierto asistio a la reunión de Protección Civil la Alcaldesa de El Mante, misma que fue cuestionada y la respuesta de Martha Patricia Chío de la Garza sobre el cierre de negocios en El Mante refleja una preocupante desconexión con la realidad económica que viven cientos de familias. En lugar de reconocer la gravedad de que una empresa cierre sus puertas y deje personas sin empleo, optó por justificarlo asegurando que “ya era un negocio que le faltaba muchísimo”.
Ese no es el papel de un gobierno. Gobernar implica preocuparse por cada fuente de empleo que se pierde, sin importar si se trata de una gran industria o de una franquicia. Cada cortina que baja representa menos ingresos para las familias, menos movimiento económico y un mensaje de desconfianza para quienes piensan invertir.
Resulta más cómodo hablar de proyectos futuros, de empresas que preguntan por terrenos o de obras estatales, que asumir el deterioro económico que hoy enfrenta El Mante. Pero las promesas no pagan la nómina de quienes se quedaron sin trabajo.
Minimizar los cierres comerciales no cambia la realidad. La economía del municipio muestra señales de desgaste y el gobierno municipal parece más ocupado en explicar por qué cierran los negocios que en demostrar qué está haciendo para evitar que sigan desapareciendo.
Un gobierno no puede medir su éxito por las intenciones de inversión, sino por los empleos que conserva y las empresas que permanecen abiertas. Cuando la respuesta oficial es restarle importancia a la pérdida de negocios, el mensaje que se envía es de indiferencia ante una economía que, poco a poco, parece estarse cayendo a pedazos….Se lo dejo de tarea.
La UAT: una universidad que responde dentro y fuera del aula.
Mientras fortalece la formación académica, la Universidad Autónoma de Tamaulipas también demuestra que su compromiso alcanza la seguridad, el deporte y la salud mental. La participación del rector Dámaso Anaya Alvarado en el Consejo Estatal de Protección Civil refleja una institución que se suma a las estrategias para proteger a la población ante la temporada de lluvias. Al mismo tiempo, la UAT convierte al Estadio Marte R. Gómez en el escenario de una fiesta deportiva con el duelo entre Correcaminos y Chivas, impulsando la convivencia familiar y el orgullo universitario. A ello se suma un esfuerzo que merece reconocimiento: reunir a más de tres mil universitarios de distintas instituciones en un ciclo de webinarios sobre salud mental, un tema que hoy exige atención prioritaria. Más allá de las aulas, la UAT proyecta una visión de universidad presente, participativa y comprometida con las necesidades de la sociedad.


