Columnas

POR LA LIBRE

 

El territorio también habla

Por Edelmira Cerecedo Garcìa. 

UAT, Morena y el poder que se construye caminando

Hay días en que tres noticias aparentemente distintas terminan contando una misma historia: la de un Tamaulipas que se mueve en sus universidades, en la política y, sobre todo, en el territorio.

Primero, la Universidad Autónoma de Tamaulipas vuelve a colocar el conocimiento al servicio de la sociedad.

Investigadores de la UAT, en coordinación con PEMEX y especialistas de otras instituciones, trabajan para reutilizar residuos de las plantas criogénicas del Complejo Procesador de Gas Burgos y convertirlos en materiales que puedan ser aprovechados en la construcción.

Una investigación que podría incluso derivar en una patente.

Y por si fuera poco, tres catedráticas de la UAT fueron reconocidas por la UNAM con el Reconocimiento a Profesionales de Trabajo Social 2026, por sus aportaciones a la atención social, el fortalecimiento institucional y la generación de conocimiento.

Mientras algunos construyen proyectos políticos, otros están construyendo conocimiento.

Y eso también habla de Tamaulipas.

En Morena, todos tienen derecho a soñar

El segundo asunto está en la política.

En Tamaulipas parece haber quedado atrás aquella vieja frase de “no hay nada para nadie”.

Ahora hay algo para muchos.

O al menos eso parece.

Morena ha permitido que distintos personajes levanten la mano, recorran territorio, construyan grupos y se asuman como posibles candidatos.

Todos bajo las mismas siglas y el mismo color.

La estrategia tiene lógica: no cerrar la puerta demasiado pronto.

Dejar que los aspirantes se muevan, midan su fuerza, enseñen sus cartas y permitan al poder identificar quién tiene estructura y quién solamente tiene entusiasmo.

Porque en política también existe el sí que no compromete.

Un “adelante” que no necesariamente significa “eres tú”.

Y será interesante observarlo durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a Tamaulipas y su encuentro en el Polyforum.

Ahí estarán muchos de los que aspiran.

Pero también estarán quienes realmente tienen capacidad para mostrar territorio.

Y el gobernador sigue caminando

Mientras otros hacen cálculos sobre la próxima elección, el gobernador Américo Villarreal Anaya mantiene una constante que políticamente tiene peso: seguir en territorio.

No solamente en los actos protocolarios, sino recorriendo municipios, escuchando, supervisando y manteniendo contacto directo con los tamaulipecos.

Y aquí está la lectura política.

La relación entre Américo Villarreal Anaya y Claudia Sheinbaum no debe medirse por una fotografía, sino por la interlocución que existe entre el gobernador de Tamaulipas y la presidenta de México.

En momentos en que muchos buscan acercarse al poder, la cercanía que nace de gobernar tiene un valor distinto a la cercanía que se busca para una candidatura.

Por eso, cuando Sheinbaum y Américo coinciden, la imagen tiene contenido político.

Tamaulipas tiene gobernador y tiene interlocución directa con Palacio Nacional.

Y eso pesa.

Porque mientras algunos están ocupados en demostrar que quieren ser candidatos, Américo Villarreal Anaya está demostrando que ya tiene una responsabilidad que ejercer y un territorio que gobernar.

La diferencia no es menor.

Unos buscan que los vean.

El gobernador está construyendo que lo escuchen.

Y en la política que viene, esa interlocución con Claudia Sheinbaum puede convertirse en uno de los activos políticos más importantes de Tamaulipas.

Al final, las candidaturas pasan.

Los grupos cambian.

Las fotografías se archivan.

Pero el poder real se reconoce por una cosa: quién tiene la confianza para sentarse a la mesa donde se toman las decisiones.

Y hoy, en Tamaulipas, esa mesa tiene un nombre muy claro:

Américo Villarreal Anaya.

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