
La rehabilitación del Colector Ribereño Centro registra de acuerdo a lo que explicó Carmen Lilia, un avance de 94.01% y representa una inversión de casi 113 millones de pesos. La obra busca resolver rezagos de infraestructura sanitaria de aproximadamente 80 años y reducir el riesgo de descargas de aguas residuales al Río Bravo
Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Con una inversión de 112 millones 955 mil 425 pesos, el Gobierno Municipal de Carmen Lilia Canturosas Villarreal avanza en la rehabilitación del Colector Ribereño Centro, una obra sanitaria que registra 94.01% de avance físico y busca evitar que aguas residuales lleguen al Río Bravo.
El proyecto atiende infraestructura con aproximadamente 80 años de antigüedad en uno de los sectores más antiguos de Nuevo Laredo, donde todavía existían tuberías de fierro fundido para agua potable y conductos de barro para el drenaje sanitario.
La intervención representa una renovación de infraestructura que permaneció durante décadas sin una rehabilitación integral y que ahora busca reducir riesgos de fallas, fugas y contaminación del principal afluente fronterizo.
¿Cuánto cuesta rehabilitar el Colector Ribereño Centro?
La obra representa una inversión de 112 millones 955 mil 425 pesos y es ejecutada por la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA).
De acuerdo con el reporte municipal, el avance físico alcanzó 94.01%, mientras que en el tramo 2 se acumulan mil 263 metros lineales de tubería instalada.
Los trabajos no se limitan al colector sanitario. También contemplan la sustitución de tomas domiciliarias de agua potable y descargas sanitarias para renovar distintos componentes de la red que abastece y da servicio a las viviendas del sector.
¿Por qué esta obra es importante para el Río Bravo?
Uno de los principales objetivos del proyecto es fortalecer la conducción de aguas residuales y disminuir el riesgo de que lleguen al Río Bravo.
La infraestructura sanitaria deteriorada representa un riesgo para el funcionamiento del drenaje y para el entorno natural, particularmente en una ciudad fronteriza cuyo sistema de saneamiento tiene implicaciones ambientales que trascienden el ámbito municipal.
El Río Bravo es un recurso hídrico compartido por México y Estados Unidos. Por ello, mejorar el tratamiento y la conducción de las aguas residuales también forma parte de los esfuerzos de protección ambiental en la frontera.
La rehabilitación busca prevenir descargas y fugas, además de reducir las fallas estructurales de una red que acumuló décadas de deterioro.
¿De dónde salen los 112 millones de pesos?
La obra se financia mediante recursos no reembolsables del Fondo de Infraestructura Ambiental Fronteriza (BEIF), provenientes de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y administrados por el Banco de Desarrollo de América del Norte (NADBank).
Este mecanismo permite financiar proyectos ambientales prioritarios mediante recursos a fondo perdido, por lo que no se trata de un crédito municipal que deba pagarse posteriormente.
El esquema de cooperación internacional busca fortalecer la infraestructura de saneamiento de las ciudades fronterizas y atender problemas ambientales que requieren inversiones de largo plazo.
Carmen Lilia Canturosas apuesta por renovar infraestructura subterránea
La alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal ha señalado que la transformación de Nuevo Laredo también implica intervenir obras que no están a la vista, pero que resultan indispensables para los servicios públicos.
“Transformar una ciudad significa atender también aquello que no se ve, pero que es fundamental para el bienestar de nuestra gente. Estamos trabajando desde los cimientos de Nuevo Laredo, renovando infraestructura que durante décadas necesitó atención”, expresó.
La presidenta municipal sostuvo que la responsabilidad del gobierno es garantizar mejores servicios para las familias y proteger el entorno natural.
Con un avance físico de 94.01%, el siguiente paso será concluir los trabajos pendientes y poner en operación una infraestructura renovada que permita mejorar el drenaje sanitario y reducir los riesgos de contaminación del Río Bravo.



