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La UAT a 70 años de su fundación

ANA LUISA GARCÍA G.

1.- Este año la Universidad Autónoma de Tamaulipas cumplió 70 años de su fundación, ameritaba una gran fiesta, pero la pandemia lo impidió. Son incontables los logros realizados a lo largo de estas siete décadas, no sólo por el alto número de egresados, la diversificación de programas académicos, el desarrollo de los estudios de posgrados y su número de investigadores adscritos al Sistema Nacional de Investigadores, máximo órgano que evalúa el peso académico de quienes presentan examen para su ingreso, o para ratificar su adscripción al SNI y sobre todo por su contribución al desarrollo económico y social con la generación de conocimiento y de capital humano para los sectores público y privado.

Hay tres momentos importantes en la edificación de la máxima Casa de Estudios de Tamaulipas, el 30 de octubre de 1950, que es la fecha oficial de su fundación; la promulgación del Decreto 320 del 14 de noviembre de 1950 que declara a las escuelas que venían funcionando en Tampico de Enfermería y Medicina como instituciones de la Universidad, que ya operaban desde antes por iniciativa de particulares, y el Decreto 440 promulgado el 2 de abril de 1951 que dio origen al Patronato Pro Universidad de Tamaulipas, ojo, todavía no era autónoma, lo cual logra hasta el 15 de marzo de 1967.

Si bien es importante recordar a los precursores de los años 50´s y anteriores (1920) de lo que hoy es la UAT, cabe mencionar que cada rector realizó un aporte importante, de acuerdo a las circunstancias de su tiempo. Superada la ola de vaivenes políticos originados desde su fundación y hasta el arribo de Jesús Lavín Flores a la rectoría, sólo un par de rectores concluyeran sus cuatrienios, porque la inmensa mayoría con apuro lograban uno, dos o tres años, y los hubo de un par de meses, que fue el caso del Dr. Leandro González Gamboa.

LA ESTABILIDAD POLÍTICA.– Lavín Flores es el primer rector que se reeligió y se mantuvo 9 años al frente de la universidad, uno de interinato y dos periodos. Inició su gestión con 40 millones de pesos de presupuesto anual, lo cual era muy poco para las necesidades que existían, pero además recibió 8 millones de pesos de deuda, cuyos abonos mermaban las finanzas cada mes, esto ocurría a mediados de la década de los 70´s, uno de sus logros fue el inicio de los posgrados, para ello importó de la UNAM al Dr. Héctor Manuel Capello García, quien llegó a la UAT en un año sabático y se quedó hasta nuestros días.

No vamos a reseñar la historia de los rectores porque hay para escribir un libro, pero podemos decir que José Manuel Adame Mier se ocupó de sentar las bases legales de la administración, no había ni siquiera inventarios, tampoco escrituras, por eso el campo Tampico Madero perdió una fracción de terreno.

Adame inició una gestión cuyo resultado final no le tocó cosechar, incluso la escrituración del Campus Victoria la entregó el entonces gobernador Egidio Torre Cantú a José María Leal Gutiérrez, si buscáramos una palabra para definir la gestión de este tampiqueño, sería un rector constructor, fueron tiempos de bonanza y hubo grandes apoyos federales para levantar nuevos edificios, expandir los existentes y adquirir equipos.

Su sucesor Humberto Filizola Haces, también siguió con la construcción y diversificación de programas académicos, con él surge la figura de Unidades Académicas Multidisciplinarias para alojar bajo una misma dirección de plantel otras licenciaturas.

EL RETO EN TIEMPOS DEL COVID.- Un logro muy importante, que hasta le fecha es soporte de la academia, sobre todo ahora en tiempos de COVID fue la adquisición de la primera red de telemática, pero curiosamente Filizola es más recordado por su afición al fútbol y sobre todo por la participación en el correcaminos frente al América, a él lo sustituyó Jesús Lavín Santos del Prado.

En la gestión del rector José María Leal Gutiérrez se fortalece la Vinculación de la Casa de Estudios con organismos externos, se impulsan los centros de investigación y producción celebrando convenios con particulares y sector público, lo cual generó ingresos a la institución y contribuyó a formar profesionales de alto perfil.

Siguió Enrique Etienne Pérez del Rio, quien desde el inicio de su gestión anunció que iba a poner orden administrativo, esto significó desde el ajuste preciso al calendario y los pagos (inscripciones) a tiempo, le metió mano a las vacaciones la Semana Santa la redujo a los 7 días y no a dos semanas (sólo una vez), le dio mayor impulso a la Vinculación e impulsó la acreditación de los programas académicos, como base de su principal prioridad educación de calidad.

EL RECTORADO DE SUÁREZ FERNÁNDEZ.- El actual rector José Andrés Suárez Fernández lleva dos años de gestión en condiciones normales y los ocho meses de afectación por el COVID 19, pusieron a prueba su visión como máxima autoridad universitaria. Ha logrado conducir a la institución en medio de los vaivenes propios de la pandemia. La agenda de actividades académicas como seminarios, conferencias, foros, etc. no desaparecieron, por el contrario se intensificaron.

El rectorado de Suárez Fernández se ha distinguido por una especial atención al sector empresarial, sabe que trabajar en proyectos comunes, además de fortalecer las experiencias para docentes y alumnos, los mantiene cercanos a las condiciones reales en las oportunidades de empleo de los futuros profesionistas.

También hay que destacar que gestionó y logró la acreditación de programas a distancia. La pandemia ha sido un desafío para medir la capacidad de respuesta de la Casa de Estudios, y en eso la ha librado. Por otra parte en el sostenimiento normal de las clase, ha enfrentado problemas por las carencias de los alumnos, algunos que no tienen una computadora, celular o Tablet, ni servicio de internet y eso escapa de la operación administrativa de la rectoría.

Además la matrícula bajó, porque hay que decirlo, la pandemia afectó la economía de muchas familias que no tuvieron el recurso para la inscripción, mucho menos para un equipo de tecnología.

La gestión de Suárez Fernández no ha concluido, pero además las condiciones que vive la educación en México por la pandemia, es un capítulo aún no terminado, las expectativas nacionales e internacionales son de retroceso en los indicadores académicos, pero seguros estamos que la UAT al término de la emergencia, pondrá en funcionamiento las actualizaciones necesarias para cubrir las deficiencias que hubiera.

En fin, aquí el tema son los 70 años de trabajo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas entregando a la sociedad generaciones y más generaciones de profesionales con capacidad de servicio, comprometidos socialmente y con los conocimientos que el momento y las diferentes áreas del conocimiento requiere.

Todos los rectores, ya lo dijimos, han tenido su aportación y han estado a la altura de sus tiempos, unos con más recursos presupuestales que otros, pero con tesón y compromiso con la sociedad.

Feliz Aniversario a la institución, a sus maestros, al personal administrativo y comunidad universitaria en general, que en conjunto se esfuerzan por hacer cada vez más grande en cualidades y en resultados a la máxima Casa de Estudios de Tamaulipas.

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